Una maquina puede tomar las
decisiones por ti, le dejas hacer no solo el trabajo sino ejecutar algunas opciones
estéticas. Oprime un botón y puedes reproducir cualquier sonido, dale la orden
y un programa puede encargarse de afinar la voz más esperpéntica. Con solo
deslizar una palanca puedes nivelar el volumen de cada instrumento.
La música ha dado un giro, los
genios creativos no están en escenarios consagrados, ahora trabajan en una
pequeña habitación perdida en medio de una ciudad nunca antes imaginada. Están
creando música que habla del futuro y que al llegar a tu oído suena a pasado.
En esa habitación llena de
sintetizadores se enfrascan en una demencial carrera para ver quien procesa
mejor el sonido, tiene el espíritu de esos guitarristas de heavy metal que
compiten por ver quien mueve más rápido los dedos sin importar que esa
habilidad solo puede transmitir lo grande que es su ego.
La industria y la tecnología se
han impuesto a los músicos, o al menos lo intentan, tienen la motivación que
dan los dólares, la ambición es más constante que la creatividad. Estamos a un
paso de que los discos vengan firmados por los “productores” antes que por los
intérpretes o autores de una canción.
¿Cómo diablos llegó un ingeniero,
un experto en máquinas a colocarse en el lugar del creador? La biblia del
productor nos quiere hacer creer que detrás de cada acorde está la magia de un
ingeniero que es quien le da el sonido que debemos escuchar.
Por eso se agradecen los
proyectos que van a lo básico, una guitarra tocada con precisa furia, una
batería a punto de reventar por los golpes que reciben de unas contundentes
baquetas, voces con la fuerza necesaria para transmitir más allá de una
correcta entonación.
Proyectos de este tipo hay
varios, afortunadamente en este año llega el nuevo disco de Red Blood Shoes,
uno de mis grupos favoritos con ese formato, lo hacen con un disco compuesto,
tocado, grabado, producido y distribuido por ellos mismos. De inmediato denle
una escucha a “An Animal”, hasta el momento mi rola favorita del disco.

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